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Lo que falta para el salto del sector lechero
28-11-2017

Actualizar la normativa, apurar los permisos sanitarios para exportar, construir confianzas entre productores e industria, promover la innovación para mejorar en competitividad y productividad son parte de los temas que están en la mesa de la recién reinaugurada Comisión Nacional de la Leche.

Los lecheros parecieran tener una nueva esperanza: la reanudación de labores de la Comisión Nacional de la Leche es vista como la ocasión para romper con lo que analistas de Rabobank, hace algunos meses, denominaron la década perdida del sector lechero chileno.

En marzo, al reeditarse la mesa tras nueve años de congelamiento, el panorama del sector era oscuro: lo dominaba, por una parte, la disminución en la cantidad de productores lecheros y la consecuente caída en la masa ganadera por el cierre de lecherías y la pérdida de animales, y, por otro lado, la exportación de vaquillas. Todo se resumía en una producción estancada en los últimos años y con importaciones aumentando en forma agresiva y constante, según expuso en ese momento el presidente de Fedeleche, Rodrigo Lavín.

Pero la negrura tiene también su lado claro: el gran potencial del sector, que para poderlo aprovechar requería que se diera vuelta la situación negativa. Y ello significaba cambiar la relación entre industria y productores. Tal como señaló Aproval, el gremio de los lecheros de Los Ríos, a través de su director ejecutivo, José Luis Delgado, uno de los obstáculos principales es la relación comercial productor-industria basada en la desconfianza y sin asomos de colaboración, lo mismo que un esfuerzo exportador insuficiente y una legislación antidistorsiones ineficaz.

Por ello, la mesa apareció como el reencuentro del sector, ahora con discursos menos beligerantes, que da pie para esperar resultados de los cuatro grupos de trabajo que se conformaron en temas como competitividad, desarrollo de mercados, soporte de la cadena y asociatividad. Y ya se perfilan algunos de los temas clave sobre los que la comisión deberá proponer soluciones, si la idea es que las cosas cambien, como ha pedido el Ministerio de Agricultura, articulador de la iniciativa. De hecho, los principales servicios ministeriales involucrados participan también en ella.

Competitividad

“Si bien aún no se ha generado la instancia para definir y acordar los temas que vamos a trabajar, vemos como puntos relevantes, primero, hacer énfasis en la importancia de la cadena completa. Un segundo tema se relaciona con la innovación como un aliado de la competitividad y productividad, y un tercero central es el perfil del actual consumidor de los productos lácteos”, señala Sebastián Ganderats, gerente general del Consorcio Lechero.

Para aumentar la productividad, en el consorcio proponen la incorporación del riego en lecherías del sur y trabajar con una estrategia de sustentabilidad, donde se considere por ejemplo el uso eficiente de las cuencas y los beneficios que esto puede implicar para el sector y para el medio ambiente. Ganderats destaca que el consorcio y el Ministerio de Agricultura ya están trabajando en esta agenda, la que sería publicada en enero del 2018.

Otro aspecto que ayudaría a mejorar la competividad serían apuntar a una mayor integración de toda la cadena láctea, donde se considera clave trabajar en la relación de los productores primarios e industrias procesadoras, ya que aún hay temas de confianzas por restituir. “Nos interesa que se generen alianzas y relaciones internacionales para un mayor intercambio de conocimientos y negocios”, añade Ganderats.

Respecto del consumidor final, proponen persistir en que el sector siga innovando con productos lácteos que se adapten a las necesidades de los consumidores, como lo que se ha hecho con los lácteos sin sellos, sin lactosa o descremados, entre otros. Consideran adecuado también informar a los consumidores los beneficios de los lácteos para la salud; del aporte de proteínas en relación con otros alimentos, y que son un pilar fundamental de la nutrición y la salud de las personas. En este ámbito se resalta la importancia de destacar los atributos de la leche nacional y sus características especiales, ya que se produce, principalmente, mediante el sistema de pastoreo.

Guillermo Iturrieta, gerente general de Exporlac, plantea que se requiere poner arriba de la mesa también la necesidad de informar sobre el aporte de los lácteos, que está científicamente probado, de ahí la reciente firma de la Declaración de Rotterdam, por el Estado chileno y el sector, que reconoce el rol esencial de los lácteos como proveedor de dietas balanceadas, nutritivas y sanas, su contribución a la economía y la promoción de la sustentabilidad.

Finalmente se considera clave mejorar la salud y bienestar del rebaño, atraer personas al trabajo en lecherías, donde el tema serían las condiciones laborales de los trabajadores y sus familias y el manejo de la información productiva y comercial.

Poner al día la normativa

Tanto para las exportaciones como para la producción primaria, varias normas estarán en la mira de la comisión, porque gran parte de las soluciones para el sector tienen que ver con revisar, corregir y actualizar el actual entorno normativo.

Guillermo Iturrieta nombra como fundamental que finalmente se concrete la actualización del Reglamento Sanitario.

“Lo hemos estado trabajando desde hace tiempo. En 2014 presentamos una modificación que fue ampliamente aceptada por el Ministerio de Salud, porque se consideró de la mayor relevancia. En ella solo se está pidiendo que nuestro reglamento adopte los lineamientos del Códex. Todos de acuerdo, pero una cosa que estaba ampliamente respaldada no se ha concretado”, señala Iturriaga, al tiempo que recalca que mantener tal cual las cosas dificulta el comercio exterior.

El problema del actual documento, plantea el gerente de Exporlac, es que no está al día con lo que requiere una producción y procesamiento modernos. “Son cosas que tiene el reglamento sanitario en que desde la definición de leche en adelante están atrasados de noticias, porque se hicieron en los años 60. Entonces, se requiere más peso para conseguir esta adecuación normativa y exigir que ese trabajo se haga como corresponde, por una persona responsable”, señala.

“Aquí estamos hablando de productos que se hacen con tratamientos térmicos de última generación, que no están reconocidos todavía en el reglamento sanitario. Para eso queremos la modificación”, agrega Iturrieta.

Lo mismo pasaría con la normativa del SAG. Cuenta que para exportar se tiene que pertenecer al Listado de Empresas Exportadoras (pautas LEP), llenado una pauta de evaluación. La pregunta número uno, dice Iturriaga, es: ¿Tiene esta planta su resolución sanitaria al día? Si la respuesta es sí, se sigue para abajo con las demás consultas. “Pero resulta que desde el punto dos hasta el 18 son los mismos requisitos que tuvo en consideración el Ministerio de Salud para otorgarte la resolución sanitaria”, destaca.

Después viene el tema del agua potable, donde nuevamente las preguntas reiteran lo que se tuvo que responder para contar con abastecimiento de agua.

“Entonces, hay un ejército de gente preguntando cosas que ya están resueltas por el solo hecho de tener una resolución sanitaria en una planta”, subraya Iturrieta.

Otro punto son los papeles necesarios para exportar. En Exporlac piden homologar los reglamentos con los países o apurar los acuerdos sanitarios, porque la firma de los tratados no implica que comiencen las exportaciones de inmediato.

Da como ejemplo lo que ocurre con la Unión Europea, donde habría nichos de mercado muy claros por efecto de los altos precios de los quesos gauda o de la mantequilla, pero nadie exporta, porque nadie se habilita. Y no lo hacen, dice el gerente de Exporlac, porque la pauta de evaluación de la UE para habilitar una planta exportadora parte preguntando si tiene resolución sanitaria, pero después pregunta si cumple con 10 a 12 reglamentos de la UE que los veterinarios que certifican tendrían que saberse de memoria. Pero todos esos reglamentos de la Unión Europea tienen su equivalente en Chile.

“Lo único que se tenía que haber hecho al negociar era que la UE homologara los requisitos, que nos diera un reconocimiento por equivalencia”, señala Iturriaga, lo cual se podría hacer aprovechando la actual revisión del acuerdo que se está haciendo.

Por todo lo anterior considera que se podría aplicar la agenda planteada por la Sofofa de “Más simple mejor”.

Desarrollo de mercados

En el frente exportador, las empresas requieren con premura solucionar el problema que se ha planteado con las negociaciones sanitarias que acompañan las negociaciones comerciales.

“Lo habitual es que se anuncien tratados de libre comercio con un país e incluso, como nos pasó con algunos en que se nos recomienda que pongamos ojo porque hay muchas oportunidades para el sector, por ejemplo en leche condensada, quesos o mantequilla, sin embargo la negociación sanitaria brilla por su ausencia por años. Son casos como Vietnam y Tailandia, que tienen sus tratados comerciales al día, pero no hay certificado zoosanitario negociado, y eso es nada más un trabajo de coordinación entre los organismos sanitarios que, con toda la burocracia que tenemos, sigue brillando por su ausencia. Voy a cumplir casi tres años preguntando por el certificado de Vietnam y sigo sin respuesta”, subraya Guillemo Iturrieta.

Lo que propone es que las negociaciones sanitarias vayan de la mano con las negociaciones comerciales.

“Por las negociaciones comerciales le saco el sombrero a la Direcon, funciona rapidito, se negocia y se conversa en comisiones. Todo perfecto, pero cuando pasamos a lo sanitario seguimos sin poder exportar”, dice.

Iturrieta considera que hay que reanalizar lo que ocurre en el mercado local, el que no debe ser descuidado.

“La medición es de un consumo aparente y ahí puede haber problemas estadísticos que podrían afectar el cálculo, pero estoy convencido de que el consumo tuvo su frenazo en el momento de la crisis económica, por la baja de los ingresos y la menor actividad”, señala.

En Exporlac consideran que el consumo per cápita en Chile ya llegó 150 litros al año y que si aumenta 20% podría llegar a 180 litros, que es lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud.

Desde Aproval, se sugiere la necesidad de actuar sobre el consumo interno fue otra de las sugerencias. José Luis Delgado plantea que se requiere el fortalecimiento de una estrategia coordinada para incrementarlo y enfrentar las amenazas crecientes a la reputación de la leche, tarea en la cual vienen trabajando junto a la industria procesadora bajo el alero del programa “Gracias a la Leche” del Consorcio Lechero.

Nuevo diálogo

Representantes de Fedeleche se excusaron de dar a conocer sus propuestas, a la espera de una nueva reunión de su directorio para recoger las propuestas de las regiones. No obstante, en la constitución de la comisión, Aproval, en voz de José Luis Delgado, planteó como prioritario construir confianzas, principalmente entre los productores y la industria.

También pidió un marco de reciprocidad entre las exigencias internas para la producción nacional de lácteos y los escasos requisitos que se exigirían para las importaciones que compiten con el mercado de los lácteos chilenos. En esta línea propuso pasar de un sistema de trazabilidad “actualmente complejo e ineficaz”, a uno más simple, pero que funcione razonablemente.

Otro punto destacado de su propuesta fue “descomoditizar” y diferenciar la oferta exportable, a través de atributos relevantes como la producción pastoril. “Somos un actor pequeño en el contexto mundial, por lo tanto, no tiene mucho sentido ir a pelear a la cancha de los grandes jugadores con queso gouda o leche en polvo”, afirmó el director ejecutivo de Aproval.

Clave también para los lecheros de Los Ríos es aumentar la participación de los productores en el proceso de agregación de valor, a través de proyectos serios, pero también atractivos; consolidar la agenda estratégica que trabajan al interior del Consorcio Lechero en recursos humanos, uso eficiente de las praderas, sanidad del rebaño y riego.
También proponen a la comisión evaluar mecanismos de estabilización de precios frente a episodios críticos de mercado, por ejemplo, seguros como los que existen en Estados Unidos, y también la adaptación de los actuales sistemas de pago de leche fresca en períodos climáticos y de mercado extremos, como los que tiene la neozelandesa Fonterra con sus proveedores.

Fuente: http://edairynews.com/es/lo-que-falta-para-el-salto-del-sector-lechero-103210/