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"Es un modelo de negocio, no un modo de vida"
18-03-2019

Visitamos a Matías Schälchli en su campo Santa Georgina, ubicado en La Araucanía. Allí ha consolidado una lechería que produjo 2.650.000 litros en el 2018 con 370 V.O. Traspaso generacional y su visión de la gestión de la empresa lechera.

Para nuestra revista y el equipo, mostrar nuevas generaciones de productores, y nunca olvidar la trayectoria y experiencia, es una de las banderas que nos gusta ondear. El recambio, entendido como apuesta, como la llegada de personas entusiastas y con miradas nuevas, es digno de ser reconocido y compartido. Hoy la historia corresponde a un ganadero, que lleva 4 años exactos como productor lechero, donde tuvo que aprender, literalmente, de todo partiendo desde lo básico. Al visitar el campo, su convicción y el rumbo que le dio, se ve motivación y ganas de crecer en el rubro. Max Schälchli le dio una oportunidad y Matías la tomó. Hoy Santa Georgina es un campo de La Araucanía que se ha diversificado, con la lechería como uno de los rubros protagónicos. Con un excelente equipo humano y una visión clara del negocio lechero y agrícola, tomó la decisión de hacerse cargo.

Un poco de historia

Para hacer un poco de historia, este ingeniero comercial transformado en empresario lechero nos cuenta que su padre es traiguenino y llegó a Freire a los 20 años. Santa Georgina hace unos 60 años era un bosque, una selva impenetrable, donde hubo que drenar, limpiar e ir habilitando poco a poco. Se sembraba la parte norte y la parte sur se destinaba al ganado. En el sector Rucahue camino a Boroa se escribió la historia. Era un predio grande de 1.150 hectáreas, que posteriormente se dividieron los hermanos Schälchli, con lo cual se transformó en una unidad de 637 hectáreas. Hoy está orientado a producción de leche, frutales y hortalizas.

Max Schälchli habilitó un campo que hoy se ve limpio y ordenado, pero que costó años transformarlo a lo que es actualmente. A eso se agrega que no es un campo fácil de trabajar, con un suelo con mucho potencial agrícola, pero un suelo con propiedades físicas muy desafiantes, sobre todo durante invierno, donde se anega con facilidad. “En contraposición, al ser un campo más húmedo, es muy “pastoso” en primavera verano lo cual es muy ventajoso para la ganadería. Mi padre hizo un tranque que trae las aguas de desagüe de otros campos vecinos y también del canal Allipén. Con esta obra obtenemos agua para el riego de los avellanos y de los cultivos”. Al armar Santa Georgina como predio agrícola en los años ’50, Don Max, al egresar de la Adolfo Matthei (1957), desarrolló desde joven su tarea.

En ganadería, siempre fue productor de Clavel, con una lechería que comenzó en los ’70, pero era mucho más agricultor. Al dividir, decidió quedarse con la parte del campo, que incluía el tranque y los galpones, pero que era muy complicada en lo agronómico. Puso el acelerador en la ganadería, tras varias complicaciones en los cultivos, que finalmente lo hicieron decidir por fortalecer este rubro. Como lechería, partió con unas 60 vacas en ordeña, en la década del 80 hubo una consolidación, con 360 vacas en ordeña. Esto, hasta que Don Max decidió reducir la lechería y se quedó con la mitad, que se mantuvo en esa condición por casi 15 años, trabajando en menor escala y sin invertir mucho, ya que decidió focalizarse en otras áreas.

Momento de cambio

2014 fue el año donde cambia la historia. Matías se crió fuera del campo, con muy poco contacto con éste y de hecho, estudió ingeniería comercial y estaba trabajando en otra cosa, pero la invitación de su padre no le dio espacio a dudas. “Cuando uno escucha del campo, escucha que es complicado, fome, no rentable, al final, escuchas puros problemas”, cuenta. “Me vine para acá para aprender, me llamaba la atención que hubiera un capital grande, que no rentara nada. Luego viendo bien, no era eso, eran pérdidas”, cuenta. Aprendió mucho del administrador que había en ese momento, quien se retiró al poco tiempo. Llaves del campo en la mano, Matías se enfrentó a tomar el campo y a hacerlo rentable. Le gustó la idea, aunque fueron por lo menos 2 años de prueba-ensayo y error. En 2014, el campo tenía 180 vacas aproximadamente, con pérdidas económicas en la lechería y 55 hectáreas de avellano que estaban por comenzar a producir.

En ambas áreas comenzó a introducirse. De a poco, vio temas por mejorar. El equipo de personas del campo era muy bueno, reconoce. Le preocupaba que su padre subvencionaba al campo desde otros negocios, pero cuando le traspasó la administración le dijo que no ponía un peso más en Santa Georgina. “Pese a que no habían ganancias, había pocas deudas, más de operación que de otra cosa y, al analizar las proyecciones, no se veían muy alentadoras” Aquí comienza a escribirse la nueva historia, con la incorporación de un subadministrador. “Si bien lo conocía por otras situaciones, al enterarme era técnico agrícola, pero sin tanta experiencia en el rubro, pero con muchas ganas y posibilidades de aprender, me llamó la atención el perfil, hasta que lo invitamos a unirse al equipo del campo”. Así llegó Alex Fonseca a Santa Georgina. “Hoy es mi mano derecha”.

Como ingeniero comercial y poco conectado con el campo, dedicoì tiempo a su propia capacitacioìn, su amigo Thomas Krause, quien es productor de leche en Osorno, lo recibiìa constantemente para aportar de su experiencia. Junto a esto, el hermano de Matiìas, Lars, quien es agricultor-sembrador, tambieìn lo apoyaba en resolver algunas inquietudes. Hoy agradece esa induccioìn y tiempo que sembraron en eìl entusiasmo y motivacioìn.

Junto a eso, fue invitado a participar en el GTT Frontera, en el cual es el uìnico productor lechero entre agricultores. “Eso es positivo y me ayuda a formarme como empresario agriìcola y a compartir con otros productores”.

El desafiìo de ser empresario lechero lo tomoì con todo. “Recibiì esta lecheriìa y el campo estaì disponible a cualquier otro rubro. Los avellanos europeos me gustan harto, podemos crecer todaviìa. Fue de los primeros campos en establecerlos, producimos desde el 2009 y nuestra cosecha la compra Agrichile. La cosecha es completamente automatizada, con 3 personas, que es el mismo personal del campo”. Se cosecha a fines de marzo, al quedar listos despueìs del maiìz.

Traccionar desde la reproduccioìn

La llegada del meìdico veterinario Alexis Gutieìrrez fue una contribucioìn que reconoce como un aporte en el cambio de rumbo de la lecheriìa. “Alexis puso eìnfasis en la reproduccioìn, y en temas importantes como carga animal, y capacitacioìn y formacioìn del equipo de trabajo. Uno de los problemas eran las lactancias largas y las lactancias promedio. Cuando entreì, las lactancias promedio eran de 5.600 litros por vaca y hoy estamos en 7.980 por vaca. Hace 3 anÞos empezamos a inseminar con Holstein negro y hoy estamos con un 50% de la seleccioìn con Holstein europeo. Usamos geneìtica con Cooprinsem y ahora estamos con Alta Genetics”, explica.

Al tomar el campo, uno de los primeros temas en carpeta fue mejorar fertilidad de suelos. La fertilidad promedio era de 8 ppm de foìsforo y hoy es de 16 ppm de foìsforo. “Esto ha sido poco a poco, porque el plan es de largo plazo, no endeudarse y tomar creìditos y meterle altas cantidades de fertilizante. Aquiì vamos piano-piano, con lo que vas teniendo, armas presupuesto e invertir ordenadamente e identificar las prioridades. Eso es difiìcil. Son muchas variables a manejar y cuando partes con pocos recursos tienes que identificar muy bien con queì prioridad tienes que empezar. Estas fueron fertilidad de suelos, reproduccioìn y produccioìn de las vacas”.

Esa es la etapa en la que estaì actual- mente, con una visioìn de 15 anÞos plazo. Hoy ya se ha ido recorriendo parte importante del camino.

La foto actual

Hoy poseen 430 vacas masa, con mezclas de Red Holstein (las maìs antiguas), Holstein Negro de seleccioìn europea. “No buscamos lactancias muy grandes todaviìa, mi ideal es llegar a unos 8500 litros por lactancia, con una vaca funcional, que no sea tan grande, con un peso promedio de 550 kilos y tratar de manejar un rebanÞo eficiente y adaptado al clima y pastoreo.

Hoy 367 vacas en ordenÞa con lactancias de 7.950 litros promedio, con una relacioìn 70:30 de partos, relacioìn primavera otonÞo. En invierno se estabula lo que puede estabularse por capacidad de infraestructura y el resto del plantel se alimenta en potrero de sacrificio.

La tasa de prenÞez es de un 19% promedio, al ser estacional 70:30, hay meses que bajan esta tasa. Va apuntando a los soìlidos, comenta, pero en su caso la pauta de pago que le da Nestleì apunta maìs a los litros. Hoy el promedio de soìlidos es de 4.14 en grasa y 3.48 en proteiìna.

En 2017 produjeron 2.350.000 litros/anÞo, mientras que en 2018 fueron 2.650.000 litros/anÞo.
No es faìcil avanzar en calidad de leche, ya que el invierno es muy complicado. Hoy se asesoran con el Dr. Enzo Capurro (Prevenzia) quien estaì apoyaìndolos desde hace 6 meses y se ha notado un muy buen avance en recuento de ceìlulas somaìticas.

Alimentacioìn

El concentrado se entrega en la sala de ordenÞa a traveìs de un equipo Chore- Time, donde comen 5 a 6 kilos diarios, tanto peletizado, maiìz y afrecho de raps. Recientemente integraron orujo de cebada con 6 kilos diarios, decisioìn que ha ido muy positiva, explica.

El resto de la racioìn la compone el pastoreo de praderas, que son regadas por riego por tendido. Usan el Canal Allipeìn que les aporta riego por gravedad. Los veranos son buenos, dice, ademaìs que hace 3 anÞos comenzaron a incluir braìssicas. Hoy usa nabos, raps y coles para el verano, que se pastorean desde el 15 de enero hasta fines de abril. En este caso, usa variedades Anasac. “La idea es tener este apoyo a la pradera en verano, maìs el orujo de cebada”. Siembra 48 hectaìreas de maiìz para ensilaje, que cosecha a fines de marzo, para poder sembrar raìpidamente otras especies. Usa variedades Pioneer y CIS. En invierno, usa ensilaje de maiìz, ensilaje de praderas y no maìs de 6 kilos de concentrado maìs algo de pastoreo cuando se puede.

Como productor, comenta que este sis- tema se fue armando poco a poco, con mucha estrategia y con la consigna de ir “ahorrando y sabiendo invertir”. “Manejar bien los costos y ahorrar cuando se tiene excedentes, comprando bien. Trabajamos al contado, cero creìdito”.

Diversificado y enfocado a la vez

13 personas conforman el grupo completo del campo. Se reconoce muy motivado y cuenta que otra aìrea productiva donde puso fichas estuvo en las hortalizas, que incluyen maiìz dulce y pensar en coles y zanahorias, para crecer y aprovechar la cercaniìa a Temuco, el riego y la excelente primavera, ya que el invierno es complicado. “Son de alta rentabilidad, maìs que la lecheriìa. La lecheriìa estaì, la recibiì y es un desafiìo grande. Me gusta poder sacarle nuìmeros azules (a la lecheriìa) y es importante no cambiar de rubros draìsticamente, siì diversificarlos. Santa Georgina va camino a estabular en el largo plazo, llegar a unas 600 vacas en ordenÞa promedio al anÞo. Ese es el horizonte. El resto del predio continuariìa hacia avellanos y hortalizas. “Con esas 3 “patas” podriìa funcionar. Perfeccionar lo que se hace y en la lecheriìa, nos gustariìa crecer con eficiencia”. Por ejemplo, prefiere usar variedades de ballica de 2-3 anÞos de duracioìn, apuntando a produccioìn por hectaìrea. Son cambios que han ido integrando, como tambieìn siguen drenando y canalizando para seguir habilitando. Se avanza en la medida que se puede.

Su padre lo ha apoyado mucho y estaì contento con lo que se ha logrado. “Me apoya en las decisiones y lo importante es demostrar con nuìmeros lo que se estaì haciendo”, cuenta.

La opcioìn que tomoì por el campo y la lecheriìa lo tiene satisfecho. Si tuviera que compartir un resumen de las ventajas a sus antiguos companÞeros de curso de ingenieriìa comercial, lo resumiriìa en que se trata de un desafiìo al aire libre, mucho maìs demandante que otros trabajos, pero sin estar encerrado en oficina. “Hoy mi foco es que esta empresa genere buena rentabilidad”.

Traspaso generacional

Matiìas reconoce que tuvo una oportunidad y un desafiìo al venirse al campo. Y que hoy no es faìcil que los padres entreguen a los hijos esta posibilidad. Por eso, su mensaje es que los padres deben hacer partiìcipes a los hijos y les den la oportunidad. “Tienen que hacerlos partiìcipes, abrirse a otras visiones, no necesariamente agriìcolas, pero que puedan tomar decisiones, dejarlos ser. Cuando eso no ocurre, van apagando el intereìs por el campo. Por eso tienen que darles la libertad para que expresen sus nuevos conocimientos. Esa es una oportunidad. Valoro que aquiì mi viejo me dejoì ser y me dejoì tomar las riendas. Eso es algo importante y quizaì por eso hoy los joìvenes se van a la ciudad porque ven que en el campo no pueden hacer mucho. El mensaje es dejar ser”.

Hoy la lecheriìa lo motiva. Y discrepa con que la lecheriìa es un modo de vida. “No es un modo de vida, es un negocio. El campo tiene un valor. En esta regioìn la presioìn de la rentabilidad de otros cultivos hace que la lecheriìa sea un negocio no tan rentable. Pero, la clave es manejar bien, tener buen nivel administrativo, buen nivel productivo, buen equipo de trabajo. Ahiì estaì la clave. Es un negocio maìs estable y puede rentar menos, pero es estable”. La rentabilidad hay que verla en ciclos, requiere orden financiero, al recibir pagos mensuales, requiere orden. “Me gusta el tema de la leche, no me cambiariìa a otros rubros, con este sistema de 3 patas se hace muy interesante”.

Buena sinergia

Para el meìdico veterinario del laboratorio Boehringer Ingelheim, Alfredo Berndt, quien nos acompanÞoì en la visita, reconoce el desarrollo y especializacioìn que ha logrado Matiìas Schälchli en este predio de La Araucaniìa. “Es interesante lo que se ha logrado, con los mismos elementos con que los conociì, cambioì la cara del campo. Valoramos la historia de vida, la constancia y que, con conocimientos baìsicos, haya desarrollado raìpidamente una especializacioìn en la lecheriìa. Reconozco la experiencia y el apoyo entregado por el Dr. Alexis Gutieìrrez, quien ha contribuido mucho. Como laboratorio, vemos que han tenido una excelente asesoriìa profesional y eso se ha visto en los resultados. El Dr. Gutieìrrez estaì usando productos de nuestro laboratorio, nuestras tecnologiìas han dado muy buenos resultados en paraìsitos internos y externos, como la mosca del cuerno, donde la recomendacioìn profesional se ha notado. Ponemos la tecnologiìa a disposicioìn del productor y el asesor, no todos los productos funcionan igual en los campos, por lo cual la recomendacioìn que se hace ha sido la correcta”. Para Matiìas Schälchli, la experiencia ha sido muy positiva al usar estos productos, donde los resultados han sido muy buenos, sobre todo en calidad de leche, al usar las recomendaciones hechas por el Dr. Capurro, quien los asesora en este tema.